¿Producto de la casualidad?¿Fruto de la búsqueda?
Era demasiado tarde para buscar un porqué.
Sin saber como, ni tan siquiera desde cuando, allí estaban los dos, el uno frente al otro, sin más separación corpórea que el aire que alejaba sus cuerpos.
Sabía que ese momento no se repetiría, sabía que no había vivido ninguno igual.
El nudo en el estómago, ese que subía hasta la gargánta para ahogarla en situaciones como estas, provocándole ese dolor que le confirmaba que todo aquello era real; ese nudo, aumentaba cuando observaba su rostro tenuemente iluminado, como él la miraba incansablemente,...
Era como si no le importase disfrutar del momento, sino de la presencia, de su presencia; disfrutar mientras ella, aun teniendo la cabeza en otra parte, seguía estando muy cerca.
Quizá muchos momentos así estuviesen solo a un beso de distancia, a una palabra. Quizá no era el momento para vivir esos momentos.
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