Tenía facilidad para hacerte sonreír.
No era de maneras delicadas ni mucho menos,
su especialidad no era ser agradable,
y aun esmerandose mucho en no serlo,
conseguía todo lo contrario.
No parecía importarle demasiado lo que dijesen
o dejasen de decir
lo que pensasen
o dejasen de pensar.
Su tono de voz era excesivamente fuerte
incluso cuando el estaba excesivamente débil.
Tenía ese algo, ese algo extraño.
Ese algo extraño que tienen muy pocos
y sobre todo, había conseguido algo que muchos habían intentado,
que hablase con él en gallego
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