Hay días que Alexandra no vive.
Transcurren momentos importantes en su vida en los que Alexandra no está.
Son situaciones en la que no es cuerpo.
Se convierte en etérea.
Es efímera, es silencio.
La verdad es que cuando mira atrás no recuerda ni el como, ni desde cuando
Se olvidado de sus reacciones,de sus relaciones.
Se ha olvidado de la espontaneidad, de la vida de su sonrisa.
Pero el motivo de su inanimado semblante es otro.
Es complicado encontrar a tu peor enemigo frente al espejo, que sean tus ojos los mismos que devoran tus entrañas.
Y eso es lo que sucede, que ha dejado que le gane la partida su otro yo.
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