lunes, 14 de marzo de 2011

Desvio provisional



En un futuro se imaginaba al volante de vehículos grandes y pesados.
A los 18 se había iniciado en las cuatro ruedas.
Ya a los 13 y de forma clandestina conducía su recién estrenada moto.
Fue en la adolescencia cuando también tomó los controles de su propia vida.
Esquivó los obstáculos que se encontró en el trayecto, aprovechó el impulso del viento a favor.
No fue fácil, aunque ningún aprendizaje lo es.

Confiaba en sus posibilidades, había perdido el miedo a enfrentarse a cualquier timón.
Disfrutaba del camino cuando conocía el destino y de la incertidumbre de dejarse llevar cuando no sabía a donde dirigirse.
Disfrutaba de la conducción como sinónimo de libertad, de control.

Ayer, con las mismas ganas de llegar y la meta dibujándose cada vez más próxima, le falló el motor.

Hoy, con dificultad pero todavía en circulación, el camino se desmoronó.

Estaba preparada para asumir sus fallos pero no para que fallase la situación.

2 comentarios:

  1. Me gusta, ojalá yo algún día pueda sentir esa libertad y control al conducir, en lugar demiedo y horror!

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  2. Busca una carretera tranquila, bonita, una buena música y disfrútalo :)

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